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martes, 6 de abril de 2010

El pacto con el demonio


Desde la antigüedad, el ser humano ha tratado de solicitar el favor y los beneficios de sus dioses y divinidades, para de esta forma hacer más llevadera su vida en este mundo o para conseguir aquello que sin la ayuda divina sería inalcanzable. Y en este intento por recibir los favores divinos, el hombre hacía ofrendas o realizaba pactos con ellos.

Otros que se pensaban abandonados por Dios, y sintiéndose en absoluta miseria, acuden a Lucifer con la finalidad de obtener todo lo que ellos desean de la vida, aún cuando a cambio de esos años de ‘felicidad’ se deba sufrir luego una eternidad de dolor.

Y es que el pacto con el demonio es eso, recibir los favores que uno requiere de este demoníaco y poderoso ser, a cambio de lo cual, el alma del favorecido queda destinada para que esta le pertenezca para siempre.

Esto que parece algo impensable es cierto para muchos que recurren a ceremonias y pactos en donde su alma se pone en venta, y no interesa si la persona invocó al demonio para ello o si fue el mismo Lucifer que conociendo las debilidades del humano se presenta ante él para hacer el ofrecimiento.

Algunos osados pretendieron engañar al diablo, para que una vez cumplidos sus requerimientos, enviar el poder de los ángeles y arcángeles contra él; sin embargo, quienes intentaron esto no sabían del enorme poder del demonio.

Muchos de los que incursionan en el oscuro mundo de Lucifer y desean buscar su favor recurren al libro de El Gran Grimorio, que es considerada una de las fuentes más autorizadas para realizar este tipo de pactos, cuya autoría se le atribuye a Antonio del Rabino.

Pero al margen de los medios que se deseen utilizar para realizar este pacto, lo que debe quedar en claro es que esto no es ningún juego ni debe ser tomado como una curiosidad, sino que debe ser rechazado en todas sus formas debido al daño al que estará expuesta el alma para toda la eternidad.

Quien desee vender su alma al diablo está cayendo en su propia ambición y debilidad, características del ser humano en muchos casos, pero que deben encontrar refugio en el amor de Dios.



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