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martes, 5 de julio de 2011

Alejandro Aguado "Tehuelches, entre la historia y el presente"

¿Existieron los tehuelches, fueron absorbidos por la cultura mapuche, están invisibilizados, han desaparecido como pueblo? Alrededor de estas preguntas se sitúa el investigador Alejandro Aguado en su libro "Tehuelches, entre la historia y el presente", editado en la Patagonia.

Dibujante, fotógrafo y director de la revista de historietas "La Duendes", publicada en Comodoro Rivadavia, Aguado es también investigador periodístico, autor entre otros libros de "Aventuras sobre rieles patagónicos", "Cañadón Lagarto. Un pueblo patagónico de leyenda, sacrificio y muerte" y "El viejo oeste de la Patagonia".


En "Tehuelches, entre la historia y el presente" -libro editado por el sello local "La Duendes"- señala que son contados los trabajos abocados al estudio integral del tema.

"Sí, y muchos de ellos elaborados hace casi medio siglo, lo que limita su visión. Según datos oficiales hoy existen unos 8.000 tehuelches de primera generación. Hablar en pasado de ellos es un error", dice a Télam.

El término genérico abarcaría varias etnias: "Tehuelches -su significado es `gente arisca`- es un término generado por los pueblos mapuchizados para referirse a la parcialidad sur de lo que hoy se conoce como tehuelche".

"Estaban compuestos por cuatro parcialidades denominadas según donde habitaran: Gününa Küne (`La gente`), Chehuache Ken (`gente del borde, de la cordillera`), Merchanuwe kenk (gente de la resina de molle o de las mesetas centrales`) y Aoni Kenk (Gente del sur)".

Aguado agrega que estos conjuntos, que poseían tres idiomas emparentados, se distribuían en un territorio comprendido "desde Sierra de la Ventana en Buenos Aires y Río Negro, hasta el Estrecho de Magallanes por el sur".

Sobre los pueblos con influencia mapuche -pehuenches, ranqueles, salineros, huichiles- explica: "Los Pehuenches y ranqueles poseían identidad propia y se mapuchizaron en su cultura.

Antes a este proceso los pehuenches también sufrieron una tehuelchización. Los salineros y huiliches eran parcialidades mapuches propiamente dichas, aunque con características propias cada una".

"Mapuches -señala Aguado- hubo en lo que hoy es el territorio argentino desde mucho antes de la conformación definitiva del Estado-Nación" y argumenta las razones que llevaron a imponer la lengua mapuche, el mapudungun.

"El mapudungun era una lengua franca, una lengua `prestigiosa`, que se utilizaba para comunicarse entre diferentes pueblos indígenas, tal como hoy se utiliza el inglés para comunicarse en el mundo".

Hay un límite históricamente difuso entre dos nociones: la que afirma que desde Chile mapuchizaron a nuestros indios y la que asegura que tehuelchizamos a los chilenos, lo que lleva a Aguado a hablar de un proceso complejo en el que interactuaban diversas culturas que se influenciaban entre sí.

"Referirse a mapuches chilenos o tehuelches argentinos, es partir de una visión de la sociedad occidental que responde a una ideología con determinados intereses. Eran pueblos con identidad y territorios propios, que interactuaban; las culturas son algo vivo en permanente cambio".

Aguado habla de los enfrentamientos entre mapuches y tehuelches, como los combates ocurridos entre 1810 y 1820 en el suroeste del Chubut (Barrancas Blancas y Piedra Shotel) y en el noroeste de la misma provincia (en Languiñeo); también al norte de Santa Cruz (paraje El Yatel), hubo un enfrentamiento a mediados de 1883, aunque motivado por la Conquista del Desierto.

"No hay que olvidar que parte de los tehuelches que habitaban Chubut y Río Negro actuaron del lado de las tropas argentinas durante la campaña militar, motivados en parte para vengarse por los combates de 1810-1820. La memoria de esas luchas sigue viva entre tehuelches y mapuches de Chubut y Santa Cruz".

El autor asegura que la denominada Conquista del Desierto no distinguió entre indígenas hostiles y pacíficos: "Los `amigos` eran aquellos que aceptaban colaborar con las tropas -bajo amenaza de ser pasados por las armas- y los que no, eran enemigos. Varios de aquellos a los que se combatió para quitarles sus tierras, previamente fueron aliados del Gobierno argentino, como el poderoso cacique Sayhueque".

Así, a los vencidos se los confinó en reservas y fortines: "Primero se los recluyó, se los mantuvo prisioneros en diversos lugares y casi una década más tarde se los envió a territorios lejanos a sus habituales lugares de residencia (`desterritorialización`) y recluyó en reservas indígenas que posteriormente les fueron quitadas en su mayor parte".

"En Valcheta (Río Negro) existió una especie de campo de concentración, según se desprende de varios testimonios escritos, orales y documentales. Todo ese proceso muestra hechos terribles; según criterios actuales podrían ser considerados delitos de lesa humanidad".

Refiriéndose al presente de los tehuelches, Aguado dice: "Hoy, al contrario de lo que se piensa, viven mayormente en los centros urbanos y en menor medida en el ámbito rural. Uno puede llevar años tratando con un tehuelche, pero si no se tiene algo en común con su cultura, jamás va a decir que es tehuelche. Es su modo de preservarse".
Jorge Boccanera/www.telam.com.ar/



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