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lunes, 27 de agosto de 2012

Cómo y para qué invocar a los seres del Aire



El Aire influye sobre la compresión, la armonía, la inteligencia, la imaginación, la sabiduría, la fe y la esperanza. Los seres regidos por este elemento nos ayudan a mejorar nuestra comunicación con el entorno y a sentir con su “vuelo” un poco de libertad y alegría.
El elemento Aire es el encargado del pensamiento, la palabra y agudiza nuestra mente. Evoca en nosotros recuerdos ancestrales y nos lleva a encontrar nuevas realidades. Incentiva la imaginación para que luego cobre vida a través de la creación.
Es el elemento de las ideas, la elocuencia, el movimiento dirigido hacia metas claras, la comunicación verbal y escrita.
Su vehículo son los vientos –tanto las brisas como los huracanes- , las fragancias y las notas musicales.
Trabajar con este elemento nos permite aclarar nuestros pensamientos, dejar fluir las ideas y soñar despiertos. Por ello, cuando les hacemos un llamado a los seres del Aire desde nuestro interior, estamos creando un espacio para escuchar y ser escuchados.
Los ayudantes mágicos
Una posibilidad que nos otorga la magia es la de entrar en contacto con los cuatro elementos básicos de la naturaleza a través de los seres elementales, y el hombre no es sino una síntesis de estos elementos. Para ello se debe estudiar cómo actúan los defectos y virtudes propios de estos elementos dentro de uno mismo y desarrollar técnicas para armonizarlos. En este aprendizaje vamos a aprender invocar a los elementales del Aire en busca de su enseñanza.
Para qué invocarlos
En general, los elementales del Aire se invocan para obtener e incentivar: la concentración, elocuencia, estudio, habilidades verbales y literarias, inspiración poética, ideas creativas, la resolución de discusiones, el iniciar proyectos, plantear metas futuras, soñar despierto, realizar viajes y cambiar de ambiente.
Sin embargo, cada uno de estos seres –silfos, sílfides, hadas, y geniecillos- poseen características particulares y funciones con respecto a los humanos que  primero se deberán conocer a fin de invocarlos adecuadamente y no perturbar su paz y armonía innecesariamente, ya que si son llamados erróneamente se molestan mucho.
Los seres mágicos
Los seres mágicos del aire pueden ser benévolos o no, y las leyendas dicen que deben ser tratados con mucha prudencia porque suelen ofenderse con facilidad si se los molesta o se pronuncia ante ellos las palabras equivocadas. Ellos son afines a buscar relación con seres de otros elementos así como también con el hombre.
Prefieren ser invocados en los lugares abiertos y/o de gran altura, árboles añejos, o el aire mismo. Además, recuerde que estas criaturas se vinculan al amanecer, la primavera, el cobre, el estaño y la energía proyectiva.
Silfos y sílfides
La misión de estos seres es la de mantener el aire a salvo de la contaminación. Rigen huracanes, remolinos, vientos y todo movimiento de las masas de aire. Por eso, pueden provocar cataclismos si algún humano los ofende. Además, este tipo de criaturas se caracteriza por un estado de ánimo algo cambiante. A ambos se les atribuye el pensamiento, la imaginación y la memoria del mundo.
Los Silfos actúan donde hay un verdadero mérito escondido, porque allí deben resplandecer los rayos del sol. Ellos imprimen en los aprendices la importancia de adquirir la conciencia del conocimiento, es decir, “la Intuición”.
Los Silfos poseen una formidable memoria, y por lo tanto son sabios.  Ellos recuerdan todos los rituales y religiones de las estrellas y la sabiduría de los libros más antiguos. Si el estudiante quiere recordar la antigua sabiduría, ellos podrán instruirlo y enseñarlo.
Las sílfides, de género femenino, velan por las nubes y las lluvias. Son bellas y suelen manifestar su belleza ante los seres humanos. También pueden ser musas inspiradoras para los artistas porque pueden poner en funcionamiento mentes bloqueadas de quienes trabajan con la imaginación. Son definitivamente benévolas y de todos los elementales, las más próximas a los ángeles. Las sílfides inclusive han llegado al arte culto, como el ballet, cuando se desplazan cual gráciles ondas del aire por el escenario.
Hadas
La raíz etimológica del vocablo ‘hada’ se encuentra en el latin ‘fata’ (destino) por lo cual, puede interpretarse que estos seres intervienen activamente en el curso de las cosas, teniendo alguna influencia en el destino de los humanos.
Se dice incluso que cuando un hada decide entablar relación con un humano, suele elegir a una persona alegre y generalmente enamorado. En general, suelen estar de buen humor, pero si se sienten ofendidas pueden llegar a ser muy vengativas.
Son muy bellas, aunque esto no les resta fuerza física. Se caracterizan por una legendaria voluntad y curiosidad, lo que hace de ellas seres de gran iniciativa. Poseen poderes extraordinarios, y son muy protectoras, por eso se las invoca con el fin de obtener cuidado y estar salvaguardados de problemas o males.
Las hadas suelen vivir en organizaciones jerárquicas. Entre ellas suele haber una reina que ejerce el poder.
Según las leyendas, las hadas adoran cantar y bailar con sus dulces y melodiosas voces armando corros o círculos de las hadas. Si un hombre, tentando por la danza de las hadas, irrumpe en esos círculos mágicos, corre grave riesgo de quedar hechizado bajo la magia tormentosa de las hadas. Se dice que solo otro humano puede rescatarlo poniendo con firmeza un pie dentro del anillo y otra fuera, tirando fuertemente de él para liberarlo del encanto.
Geniecillos de las tormentas
Reciben otros nombres tales como nuberus o geniecillos de las nubes. Temido por los aldeanos por su capacidad para generar niebla, las leyendas relatan historias de acuerdos con las sílfides ya que ambos tienen influencia de la producción de lluvias. La diferencia entre ambos reside en que las sílfides buscan la armonía, los nuberus pueden llegar a generar grandes cataclismos. Cuando una sílfide y un nuberus llegan a concretar un pacto, no hay nada que temer: la naturaleza conservará el equilibrio.
Cómo llamarlos
Como el elemento Aire se rige por la mente y la comunicación, para llamar a cualquiera de sus elementales se requiere de gran meditación y concentración mental. En este caso la palabra es  la mejor manera de convocar a los seres de aire.
Busque un lugar pacífico, usted también trate de esta en armonía. Vístase cómodo, ubíquese en una posición cómoda y desconéctese de todas las posibles interferencias externas que puedan interrumpir el momento.
“Siéntese donde un gato se haya sentado. Cruce los dedos de sus pies. Cierre los ojos y huela una rosa. Repita estas palabras mágicas: ¡Gadflykins! ¡Gasflypins! ¡Gutterpuss an cass! ¡Vengan a mí las hadas!”.
Luego, pida por la solución de su conflicto, o por la apertura de la comunicación a fin de mejorar el entendimiento entre usted y la persona con quien padece la falta de comunicación. Pronuncie su nombre y el de otro individuo en voz alta.
Otra manera de llamarlos
Encender una vela blanca y repetir tres veces seguidas esta oración:
“Dulce Sílfide, perfección que se hizo materia ante mis ojos, corporización de lo etéreo en tu mágica bondad, purifica este cuerpo y este alma impuros que te necesitan, dulce hija de la magia”.
“Geniecillos de las tormentas, los invoco para que traigan a mí el esclarecimiento entre la niebla. Borren la confusión y permitan que el agua de su lluvia limpie mis pensamientos y purifique mi corazón para decidir adecuadamente en mi travesía”.
Para finalizar, tome un baño de inmersión o una ducha colocando hierbas aromáticas o aceites esenciales en el agua.
EL AIRE Y LOS SIGNOS
El simbolismo del aire enlaza con el mundo de las ideas, del pensamiento, intercambio y movilidad, representa el aliento y la participación. Los signos de Aire también pueden matizarse haciendo uso de las alegorías de los vientos.
El aire de Géminis se puede asociar a los airecillos frescos del principio de verano, las brisas frescas procedentes del mar. El aire de Géminis es análogo a los vientos vivos y agradables que vienen a despejar la atmósfera.
El aire de Libra se asocia con los vientos calientes, el aire cálido y sensual de finales de verano, este aire es análogo a los vientos terrales siempre cálidos pero en ocasiones incómodos, son los vientos que pueden acabar por traer las tormentas otoñales.
El aire de Acuario se relaciona con los vientos de febrero, con los vendavales, los vientos fríos y duros que lo remueven todo, es el aire frío que arrastra con él al inmóvil y duro invierno. Es el aire que se cuela por las rendijas y siempre se nota frío y penetrante.
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