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domingo, 27 de febrero de 2011

LEYENDA DE EBO (SACRIFICIO) Y SÌGÌDÌ (AMULETO)

El primer hijo que Aiyé le dio a Òrúnmìlà se llama Ebo, este ayudaba a su padre a realizar todas las tareas difíciles.

Después que Aiyé se había casado con Òrúnmìlà, las otras divinidades le solicitaron a Olorúm crear para ellos esposas, a causa de las envidias contra Òrúnmìlà


Ogúm, obtuvo a Uja por esposa, Shàngó a Oía, Ikú a Arún (enfermedad) y así sucesivamente. 
Ebó nació al atardecer, Sìgìdì por la mañana, este ultimo era un metafísico capaz de realizar todo tipo de hazañas mágicas, mientras que Ebó actuaba muy lentamente pero con seguridad desde que nacieron siempre hubo competencia entre ellos ,Sìgìdì frecuentemente reclamaba ser el mayor, un día mientras peleaban Olorúm intervino y decidió poner fin a esa disputa los pondría a prueba que se realizaría dentro de siete días , cuando Ebó y Sìgìdì llegaron a su casa le comentaron a su padre lo sucedido, el rápidamente consulto a Ifá de que deberían hacer sus hijos, Ifá le responde que debían hacer ofrendas (adimus) a Eshú (Èsù) , el único que cumplió con esto fue Ebó.
Al llegar el día señalado ambos fueron al palacio de Olorúm, allí ambos fueron encerrados en habitaciones separadas y no podían recibir visitas, ni agua, ni comida, tradicionalmente Ebó (sacrificio) es muy dócil y débil y por so todos pensaron que el no soportaría, ni siquiera tres días, Sìgìdì (amuleto) por el contrario era robusto ágil y versátil se acomodaba a todo tipo de situación y nadie dudaba que el ganaría la prueba.
En cada una de las mañanas y en los anocheceres Eshú aparecía en la habitación de Ebó y lo proveía de alimento y en todo momento se mantenía callado, al tercer día Sìgìdì comenzó a gemir diciendo que el no iba poder soportar los siete días, al cuarto día Sìgìdì se desmayo y cuando se recuperó golpeo la puerta de la habitación para que lo sacaran de allí y que estaba preparado para darle el mayorazgo a su hermano Ebó, instantáneamente fue liberado en estado debilitado, humillado y abatido, por su parte Ebó insistió en cumplir la reclusión de los siete días para establecer el axioma que, aunque el nació al atardecer, mientras su hermano nació por la mañana, el atardecer era más perdurable que la mañana.
Sobrevivió los siete días y cuando fue liberado se encontraba sano, fuerte y robusto, es por eso que Òrúnmìlà aconseja no depender mucho de los amuletos por que su poder es emifero, mientras que el sacrificio soportara y durara mucho más que el amuleto
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